Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano.

Martin Luther King (1929-1968) Religioso estadounidense

jueves, 1 de marzo de 2012

HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA

Existen remedios para muchas cosas.
Remedios farmacéuticos para el dolor de cabeza, cremas para el dolor de piernas, calmantes para el dolor de muelas y gel para el dolor de pies.
Y existen “remedios de la abuela”, potajes imposibles para males improbables cuyos ingredientes no se fundan en un hecho demostrable, pero que tienen la imaginación como plato principal, desafiando cualquier lógica científica.
Y nadie sabe por qué, pero funcionan.
Si existiera un medicamento para la angustia, tendría forma de jarabe, y con una cucharada matutina enfrentaríamos el día con otra cara.
Y si existiera una pastilla para el miedo que genera la Esclerosis Múltiple, tendría sabor a chocolate, y tomarla por las mañanas nos haría la vida más fácil.
Desgraciadamente, todos sabemos que no existen. Al menos, por ahora.
Así que mientras tanto, podríamos pensar en un remedio de la abuela para poder digerir todos los sentimientos encontrados que provoca la Esclerosis Múltiple. Si existiera una fórmula secreta que pudiera ayudarnos a controlar la incertidumbre, el miedo al qué pasará, la impotencia por no poder quitarla de nuestras vidas, y los mil temores más que todos arrastramos, estoy segura de que consistiría en levantarse cada mañana pensando que hoy puede ser un gran día.
Que aquel momento de ayer que tanto disfruté, no lo cambiaría por nada del mundo.
Que este café sabe a gloria.
Que hoy voy a darlo todo.
Que no voy a tirar ni un segundo del día.
Que voy a partirme de la risa en cuanto tenga ocasión.
Que no voy a perder minutos importantes por quello que no tiene importancia.
Que hoy, voy a ser la mejor versión de mí.

El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas. William George Ward
 Muévete por la EM. Ajusta tus velas.
www.esclerosismultiple.com